En ocasiones deseamos ser justos como padres y caemos en contradicciones.
Se bueno pero no tanto, compartí, pero no demasiado. Parecen contradicciones, ¿no?
Es una pregunta casi cotidiana cuando observo algunas formas de vida que se traducen en realidades, aunque por suerte no absolutas.
Hay que compartir. Ese es el mensaje que en general queremos darles a nuestros niños. Resultan que ellos nos escuchan y deseando cumplir con nuestras sugerencias ya que consideran que así se vive, comparten. Comparten los juguetes (cuando ya pueden hacerlo) los amigos, la merienda. Los papás estamos felices. Nuestros chicos son personas que pueden incluirse en una sociedad. Comienzan a transitar por el bienestar que les da pertenecer, ayudar y ser ayudado. Así todo es más fácil, enriquecedor, hasta llevadero.
Y los chicos crecen. Y comienza la primaria. Las cartucheras con lápices (uno de cada color), gomas, regla, sacapuntas, pegamento, tijera, cuadernos, diccionario, libros varios, merienda, etc., etc. etc.…
Y los chicos comparten. Se intercambian, los útiles van y vienen porque así ellos se manejaron siempre. Compartiendo. Y llega el recreo. Las ganas de jugar, de liberarse aunque sea un ratito de presiones. Largo todo ¡ya! Después le pido el lápiz a mi amigo…y cuando vuelvo del recreo la seño de música dijo que rápido nos vayamos al patio a ensayar esa canción y después cuando llegué al aula vino la directora a contarnos de un compañero nuevo, me olvidé de si había prestado…
Y la cartuchera se va achicando día a día.
¿La solución entonces es no compartir? ¿Nos asegura eso el no perder?
Es sugerente la reflexión de algunos padres cuya solución al conflicto planteado sería: El egoísmo como única posibilidad de conservación.
¿Cuál sería entonces la alternativa si la hay?
En principio creo que enseñar y aprender valores es la guía de nuestra vida. Aquella persona que no se maneja con ciertas convicciones que la dignifica, las practica y las da a conocer es un pobre ser humano. Digno de lástima y de cuidado.
Siempre hay alternativas cuando queremos encontrarlas.
Desde casa:
Creo que es posible conversar acerca de la importancia de ayudar y de conservar para continuar aprendiendo.
Como todo aprendizaje necesita de participación de partes y ejercicio diario.
Decirle lo siguiente:
Cuando prestás hacelo de a poco, para que vos también puedas trabajar y no olvides a quién se lo diste así antes de terminar podés guardarlo.
¿Los demás también pueden compartir con vos?
Es un trabajo desde casa y desde la escuela donde antes de finalizar la clase pueden dedicarle unos minutos al orden del aula.
Ser buenas personas es más importante que ser buen alumno.
Y para mi escala de prioridades y forma de vida
Ser buen alumno es ser buena persona.
Lic. Laura Collavini
www.fundacionlauracollavini.org.ar

Comentarios