Escuela de urgenciaLaura Collavini. 6-04-2020. Y de repente, de un momento para otro, sin tiempo ni de
pensarlo. Comenzamos a diseñar una nueva escuela.Tantos congresos, pensamientos, deducciones…Nada de eso
sirvió. O tal vez sí. O tal vez teníamos listos los deseos, algunas
plataformas, y algunos que otros archivos.Es que tal vez sea el modo. Es que quizás el nuevo
aprendizaje sea no dar tantas vueltas y empezar a hacer.Desde lo personal no conocía algunas plataformas de
encuentro. Reconozco que me complico con muchas cosas sencillas y esto es otro
aprendizaje, ir al punto. Enfocar.En la cuarentena hay dos prioridades para cuidarnos en casa:
Elementos de alimento e higiene e internet. Así de simple, así de complejo.No puedo ser docente de mi hijo, pero puedo transferir
conocimientos y razonamientos. Puedo hacerlo pensar. El descubre paulatinamente
que debe organizarse los tiempos.Miles de tareas fluyen en mi casilla de mail. Al verlas
observo como una desesperación para compartir, mostrar, demostrar, no lo sé. Al
ver tantas actividades siento que no será posible, siento que será imposible. La
desesperación me toma.Entonces llega la lista de tareas que yo debo hacer sumadas
a las del colegio, que no son mías, lo sé, pero que sin duda implican sentarme
a abrirlas, chequear prioridades. Empiezan a sumarse entre la limpieza de la
casa, desinfectada y ordenada, ¡la comida…Ah! ¡Cierto! Tenía que ver si podía
aprovechar para limpiar algún cajón, leer el libro que estaba esperando para
cuando tenga tiempo, hacer esa receta de cocina, contactarme con esa amiga que
busco el momento…¿No, ahora no sé si lo que necesitaba era una cuarentena
para hacer lo que quería…O será que en mi lista hay más deseos que
posibilidades? ¡Ah! Eso también es cierto. Todo me gusta. Pero definitivamente
no me gusta limpiar. Y con esa faceta mía me encontré. Juro que trato de
buscarle el lado filosófico de la cuestión de hacer propios mis rincones y toda
la historia…Pero…No es tan simple. Termino cada día rendida ante los trapos,
los dispositivos, los cables de internet y las cacerolas. Soñando con mi
cartera que no comprende por qué está abandonada.Se acumulan las imágenes de mis antaño. Las mujeres felices
limpiando. ¡Uy! Cierto que no era así la película. Era mujeres “Ama de casa” la
mayoría de las veces sin opción.Ahora me ayuda la tecnología a acercarme a mis consultantes
y sus padres. Familias atrapadas igual que yo. Converso con los chicos y tienen sus propias trampas. Miles
de horas frente a los dispositivos. Tratando de finalizar tareas escolares que
caen como torbellinos en sus dispositivos. Se acumulan de llantos por las
fiestas interrumpidas, por los contactos sin contactar. Porque es ahora cuando
descubrimos que cada cosa tiene su lugar y nada es igual que una mirada a los
ojos sin más interrupción que el aire. Nada es más seductor que el roce “sin
querer”.Y en esta nueva etapa que transitamos nada sabemos o sí. Echamos
un manotazo y tomamos toda esa fuerza espiritual y la transformamos. Aunque no
es lo mismo podemos vincularnos siempre que podamos acceder a internet.
Llegamos a hacer rutina de ejercicios, descubrimos que el arte es
imprescindible en la vida y que somos parte de él. Que la Tierra con sus
creaciones y el cielo agradece nuestra ausencia.Descubrimos que realmente somos egocéntricos y que el Universo
vive mejor sin nosotros.Y entre trapos, conexiones de internet, ¿cacerolas, libros y
una agenda suspendida con cientos de proyectos en signos de interrogación me
pregunto…Hasta dónde? ¿Cómo? ¿Cuándo? La verdad es que prefiero prevenir otras situaciones como
estas, me interesa cambiar yo antes que otra cuarentena u ochentena lo quiera hacer
por mí. ¿Qué debo cambiar? Ya sé que me miran raro cuando hablo del medio ambiente. Que
en el discurso está bueno, pero cuando la cosa se traslada a casa me hacen
gestos extraños y cambian de tema. Ya sé que es incomodo hacernos cargo de la
propia basura, de los errores, de lo que no se puede. Pero acá está mis amigos…La
rueda de la fortuna se hace oír, la Naturaleza, el no compromiso. Esta fase del
Universo tiene mil formas de observación. Pero si algo reúne a todas es el no
hacerse cargo.Como ser humano en cada lugar que ocupamos. Protagonistas
ausentes de una historia que desconocemos.Renglones de una educación que ya estaba escrita, con
renglones cruzados, teclas caídas y razonamientos inconexos.A escribir gente, a hacer. Es el tiempo o no es nada. www.fundacionlauracollavini.org
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