Los desafíos de ser madre. 

1456 DÍAS
¿Siempre las mamás son las mismas? Permítanme dudarlo…
Maternidad y sus desafíos.
“Nunca se deja de ser madre”. “Para las mamás los hijos siempre serán niños”. Dejé todo por mis hijos”. “No lo hice por mis hijos”.
Cuántas y cuántas frases rodean a los hijos…cuánto amor, entrega, renuncias…
Todo se hace por los hijos….
-…Seño, seño!!! ¿Puedo decir algo? “No estoy de acuerdo”
-¡¡¡Qué horror Jaimita!!! ¿Cómo no estás de acuerdo? ¡A dirección!
-Pero seño ¿…Puedo explicarle…? No Jaimita! ¿¿¿Cómo siendo mamá vas a decir esas barbaridades???
¡¡¡Todas las madres tenemos que estar de acuerdo en eso, sino no, no estás dentro del grupo de una buena madre!!! ¡Lo dice el catálogo de cremas de los últimos 5 años y las revistas para la mujer! ¡A dirección ya mismo!
Bien seño…
-Sra. Directora… ¿…Puedo explicarle…?
-Bien Jaimita ¡Pero mejor que tengas una buena razón para decir tal falta de respeto contra Maternidad sagrada!
-Bien, ¿Puedo sentarme? Puede que me extienda un poco…
-Sentate.
Creo que nuestros hijos no son nuestros hijos sino los hijos de la Vida…Claro que me cuesta un poco entenderlo porque en realidad quisiera tenerlos siempre conmigo y que hagan exactamente lo que me parece que está bien…Pero claro sucede que cuando están mucho tiempo cerca como quería me siento ahogada y quiero espacio propio…siento que no puedo realizarme porque tengo que estar pendientes de ellos y es justo el momento cuando me dicen que los deje más libres porque necesitan ellos hacer su propio mundo y es ahí cuando digo que es cierto pero que el mundo está tan complicado que si les llega a pasar algo jamás me lo perdonaría…Y es ahí cuando alguien me dice que el mundo está lleno de peligros y de beneficios y que es inevitable que puedan sufrir tal como me pasó a mí…Entonces creo que quisiera que tengan esa madre que yo no tuve, una mamá atenta, presente que pueda ser compinche pero a la vez poner límites…Y es ahí cuando no me hacen caso y siento que hice todo mal y que al final debería pensar nada más en las cosas de la casa y que nada del afuera me preocupe como era mi abuela, pero claro, me acuerdo también que mi abuela no era feliz…Y es entonces cuando pienso…Y yo?
-Jaimita, ¿Quiere que le recomiende un psicólogo?
-No, lo que quiero contarle es que creo que darle finalmente lo mejor a nuestros hijos no creo que sea entregarle nuestros sueños, que finalmente son nuestra vida. Ellos y cada uno de ellos son un sueño bello, seguramente el más bello de los sueños hechos realidad pero no son los únicos sueños. Para seguir con lo poético diría que si continuamos con tanta fuerza cuidando el sueño, se puede ahogar…Y eso no sería bueno para nadie…
Por ende creo que seguir con mis sueños adelante y compartirlos con ellos puede ser muy interesante porque les muestro que hay que soñar, luchar por lo que se cree.
A veces es cierto que no son sueños. Tengo que limpiar el baño y la verdad es que eso no recuerdo haberlo soñado. Pero ahí pienso que mostrarles que también hay responsabilidades por cumplir es importante, es parte de la vida es por el bienestar de todos.
Claro, lo mismo me sucede cuando en ocasiones la plata que trabajo no es lo que quisiera y todo lo que pensaba hacer no lo logro…
Y pienso… ¿qué exigencia no? Mi mamá casi no miraba mis carpetas, salvo que la seño la haya llamado…No hablaba conmigo y casi no sabía que pasaba en el mundo…
Trabajaba a veces.
Y yo acá…exigida por la sociedad, por mis hijos, mis padres, mi pareja, amigos. El trabajo y la plata. Pero pienso después…
Y yo…qué suerte que tengo mi profesión que amo, que me interesa estar bien en pareja, que puedo pensar en estar atractiva para mí y después para el resto. Qué bueno que tengo hijos a los que puedo amar, cuidar, soltar, retener un poquito.
Qué bueno que tengo sueños aunque a veces me cueste llevarlos a cabo porque me falta tiempo.
Qué bueno que pueda hacerme tiempo para estar con mis hijos y que signifique menos tiempo para mí, porque en definitiva soy feliz cuando sé cómo les va a los chicos en el colegio y pueden confiarme sus secretos.
Y descubro que no hace falta dejar todo por mis hijos. Estoy todos los días con ellos, atenta, compañera. Corro para que hagan sus actividades y yo termino exhausta.
Soy tan diferente a mi mamá, ni decir a mi abuela…tengo que hablar de sexo y de drogas.
¡Y descubro finalmente que todo está buenísimo!
Y un día me hice compinche de mis hijos y los descubro dándome un consejo muy inteligente…y digo…
¡¡¡Caramba que lo hice bien!!!
…Y porque tengo vida propia, ellos tienen ganas de compartir la de ellos, saben que los voy a entender en sus dudas…
Bien Jaimita, por hoy puedes irte…Pero no le digas a la seño que te perdoné…
Perdón Jaimita…Una pregunta… ¿Tenés tiempo para salir con tus amigas?
-Gracia por preguntar. Ellas para mí son esenciales, hago esfuerzos para verlas y cuando lo conseguimos nos sentimos más plenas y con más energías para brindar en casa.
-¿Y tu pareja Jaimita? Es quién me hace recordar que siempre seré mujer. No debo dejar de ser yo misma.
Sería un castigo para mis hijos y la humanidad.
Hasta luego dire.
Lic. Laura Collavini
Psicopedagoga

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